Desde hace pocos años, ha comenzado a resonar mundialmente y llamar la atención de muchos algo conocido como “Ayuno o desintoxicación de Dopamina”, término creado y acuñado en año 2020 por el psiquiatra Norteamericano de Silicon Valley, el Dr. Cameron Sepah. En un principio, este concepto hacía referencia a estrategias y conductas destinadas a privarse a sí mismo de todo aquello que genera placer en la vida cotidiana (especialmente el uso de aparatos electrónicos, uso de Redes sociales, juegos, etc.) para tener una “desintoxicación de la dopamina” y permitirle así al cerebro ser más productivo.
Esta práctica solo se logra explicar bajo la premisa de que la Dopamina es un neurotransmisor y mensajero químico de nuestro cerebro considerado como el causante de sensaciones placenteras, estando presente en una gran cantidad de procesos básicos y cotidianos como el control del movimiento, la memoria, el aprendizaje y la recompensa cerebral, siendo este último el mecanismo de nuestro cerebro que nos refuerza a repetir una conducta, por lo cual se le llama coloquialmente “el neurotransmisor del placer u hormona de la felicidad”.
Respecto a este último punto, debemos entender que los seres humanos tenemos la capacidad innata y natural para sentir placer con situaciones, emociones y actividades cotidianas y “normales”, como comer, tener sexo, dormir, cumplir pequeños logros, tener contacto social, entre otros, liberando dopamina suficiente para tener esta sensación.
Sin embargo, cuando acostumbramos a nuestro cerebro a recibir y funcionar con una elevada dosis de Dopamina diaria y constante, este ya no tiene el potencial de provocar la misma respuesta de recompensa, lo cual provoca tolerancia, fenómeno que produce que siempre se esté en búsqueda de más conductas que causen esta sensación placentera.
Desde este funcionamiento, podemos entender que la dopamina está íntimamente relacionada con las adicciones, ya que las drogas o conductas que nos reportan altas tasas de placer aumentan la cantidad de dopamina en el sistema de recompensa del cerebro, lo que produce un estado de placer exacerbado que refuerza que se busque repetir la conducta contantemente.
Bajo las premisas de la función innata de la Dopamina en el cerebro, su tolerancia y la búsqueda constante de ésta, el Doctor Sepah, en una segunda guía técnica y práctica del Ayuno de la Dopamina propone dos técnicas básicas para su implementación. La primera de ella es el control de estímulos y la segunda en una exposición con prevención de respuesta.
En el control de estímulos, el acceso a objetos que están implicados en las adicciones o actividades que reportan satisfacción inmediata está restringido ya sea físicamente (por ejemplo, quitar el teléfono, televisión, o computador de la habitación) o imposibilitado en su acceso (por ejemplo, bloquear un software o cortar internet).
En la exposición con prevención de respuesta, el principal objetivo es exponer a la persona de manera deliberada, a la situación o situaciones generadoras de tentación o ansiedad al mismo tiempo que se previene o impide la conducta problema que dichas situaciones suelen desencadenar. Es decir, lo que se busca es que el sujeto experimente la ansiedad o sensación de malestar que corresponda al exponerse, pero no llevar a cabo la conducta y sea capaz de experimentarla sin realizar la conducta hasta que la ansiedad disminuya de manera natural.
En ambas estrategias o técnicas, el objetivo final es debilitar la asociación condicionada original entre el comportamiento y la recompensa (placer), también conocida como habituación, lo que reduciría la impulsividad y permitiría que el sujeto recupere la flexibilidad de los comportamientos, ganando así control sobre la adicción o repetición compulsiva de la conducta y búsqueda de placer.
Estas estrategias han mostrado ser bastante eficaces en casos cotidianos , con problemáticas leves donde se buscan cambios de comportamiento auto implementados por la propia persona, con resultados de aumento de la productividad, concentración y enfoque. Sin embargo, debemos entender que no es una estrategia comprobada para el uso o tratamiento de adicciones a sustancias químicas o conductas adictivas severas -como ludopatías, ninfomanías, adicción a la comida, compras compulsivas, entre otras- ya que pasa por alto los riesgos y las consecuencias de abstinencia y craving que puede no ser compensada solo por estas estrategias sin el apoyo terapéutico de profesionales.
Por ello suena interesante el abrir el debate y estudios e investigaciones posteriores, a encontrar un equilibrio seguro de monitoreo entre las intervenciones autoguiadas y las guiadas por un equipo médico especialista.
